Pequeñas historias que hacen bien
Lo que me inspira, lo que creo y lo que descubro mientras vivo más lento.
Un galpón se viste de fiesta
En esta oportunidad, ambientamos el Galpón con look navideño. El contraste de texturas y colores en esta producción fue mágica. Mezclamos vajilla antigua y vintage con textiles y velas, generando un clima festivo desde la simplicidad de lo clásico. Las ramas de olivo dan frescura y un toque diferente, saliendo del tradicional follaje de pino, típico en esas decoraciones. La foto es de mi amigo Sergio con quien, junto a la compañia de Vicky y Juan, logramos que todo sea un excelente plan para transmitir ideas e inspirar; pero sobre todo como siempre, comer rico y ¡divertirnos!... ¡Hasta la próxima!
Recetas que nos llenan el Alma
Desde Catamarca y con esa Calma que la caracteriza, nos visitó Ale Donlon y trajo con ella los recuerdos de la infancia, inundo la casa de aromas caseros y nos contagió de esas tradiciones familiares que se trasmiten de generación en generación. En esta producción, teñida de los colores del atardecer, nos divertimos y no pudimos dejamos de admirar las manos mágicas de Ale. Festejar Navidad en el hemisferio sur nos invita a estar al aire libre... algo que como saben nos encanta y nos recuerda que lo simple siempre esconde tesoros. ¡Hasta la próxima!
Pequeños simples placeres
Una de las cosas que más disfruto es detenerme y conectar conmigo, aunque sea por un instante. Ese pequeño momento presente en el que me permito, con todos los sentidos abiertos, absorber lo que me rodea: aromas, sonidos, imágenes… todo eso que me envuelve y me lleva a recuerdos o a experiencias que guardo como pequeños tesoros. Es mi manera de coleccionar memorias, de juntar anécdotas que después vuelven cuando menos lo espero. Caminaba por Florencia, una siesta tibia de otoño, cuando el cartel de este café me llamó la atención. Y ahí, otra vez, ese instante. Ese registro. Ese recuerdo que se suma a la colección. La foto en si misma, no tiene otro sentido mas que el de inspirarnos a mirar con ojos curiosos todo eso que nos rodea y encontrar esa magia... ¡Hasta la próxima!
Las mejores reuniones empiezan mucho antes de que llegue el primer invitado
La hospitalidad no empieza cuando abrimos la puerta. Empieza mucho antes, en esos pequeños gestos que transforman una casa en un lugar donde las personas se sienten verdaderamente bienvenidas. Hay algo que siempre me gustó de recibir en casa. No tiene que ver con cocinar un menú elaborado ni con tener una mesa perfecta. Tiene que ver con ese momento, cuando la casa todavía está en silencio y faltan unos minutos para que llegue el primer invitado. Es ahí donde, para mí, empieza la verdadera hospitalidad. En preparar la mesa con calma, elegir una flor, aunque sea una rama del jardín. Prender una vela. Poner música de fondo. Abrir una botella de vino que sabemos que vamos a compartir. Bajar un poco la intensidad de las luces. Y, sobre todo, pensar en las personas que están por llegar. No como un protocolo, sino como una forma de decirles, incluso antes de que crucen la puerta: "Me hace ilusión que vengas." Vivimos en una época donde todo parece resolverse rápido. Pedimos comida con una aplicación, compramos con un clic y muchas veces improvisamos hasta el último minuto. Y, sin embargo, hay algo profundamente valioso en detenerse unos minutos para preparar el ambiente. No porque la casa tenga que verse perfecta, sino porque esos pequeños detalles cambian la experiencia. Una vela encendida no ilumina solamente una mesa, hace que el espacio se sienta más cálido. Una flor no es un adorno, es una forma de traer vida al centro de la conversación. Una copa servida con tiempo invita a bajar el ritmo y una mesa preparada transmite algo muy simple: "Te estaba esperando." En Galpón Verde Inglés creo que recibir nunca debería sentirse como una obligación. Al contrario. Estoy convencida de que la hospitalidad es una manera cotidiana de cuidar a quienes queremos. Hasta la próxima!